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El A, B, C para bajar música usando torrents

Nota

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Hoy prometí que más tarde explicaría como hacer para bajar música desde Internet usando archivos Torrents, así que acá estamos.

A: buscar el torrent en google. Por ejemplo: "joe satriani the extremist torrent". El primer resultado de google me llevó a thepiratebay.se(link). En general, en éstos links es bueno fijarse que tenga un par de seeds (eso indica cuánta gente está compartiendo ese disco de música; cuánto más tenga más rápido vamos a poder bajar). También, el size del archivo, que esté entre entre 40 y 120 Mb,que es un número razonable.

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B: una vez que encontramos un link con el disco que queramos y que tenga unos cuántos seeds, el tamaño adecuado y demás... deberíamos buscar un link que diga algo así como "Get this torrent", "Download torrent", "Get the torrent file" o algo similar y que cuando le pasemos el mouse por arriba (sin hacer click) muestre abajo a la izquierda algo que empiece con "magnet:" o que termine con ".torrent". La mayoría de los links que dicen "Download" o similar son propagandas, por eso hay que fijarse bien que el link empiece o termine con lo mencionado.

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C: al hacer click en el link correcto (es preferible usar el "magnet" en caso de que esté -tiene un imán como ícono-) nos debería preguntar con qué programa queremos abrirlo. En esa ventana debemos seleccionar nuestro cliente de torrents (en mi caso Transmission) y seleccionar la carpeta dónde lo queremos bajar.

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Listo. Preguntas o casos más complicados... esos que incluirían D: o K: en los comentarios...


De no hacer nada se trata

Nota

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Después de un rato, me encontré que no estaba haciendo nada. Nada de nada. Que estaba aburrido, pero que quería hacer algo realmente. Me preguntaba qué y tampoco encontraba nada para hacer, pero tampoco sabía qué era exactamente lo que quería hacer. A veces pasa que queremos hacer algo pero, por alguna razón, “no podemos”. Bueno, éste no era el caso.

Pensé durante un rato qué podía ser lo que quería hacer y pensé qué podría ser divertido hacer en éste momento. Hacía un rato había terminado de ver “The Finland Phenomenon” y tenía pensado seguir viendo algo en la tele. En primer lugar había pensado ver algunos capítulos de Beetlejuice, pero al finalizar la película me di cuenta que no tenía muchas ganas de ver eso. Quería ver algo más relacionado con la educación, que era el hilo de lo que venía viendo. En realidad, tenía ganas de aprender algo, de crecer en cuánto a conocimiento, y es por eso que había pensado en Beetlejuice, ya que está en Inglés y sin subtítulos, lo cuál está complicado de seguir pero está bueno para entrenar la oreja.

Ahí paré un segundo. Me puse a pensar nuevamente “qué podía hacer” y nada aparecía. Fui a la computadora y me puse a navegar un rato en internet, consultar algunos mails y leer algunas noticias. Al los pocos minutos me dí cuenta que había caído nuevamente en los mails del trabajo y dedicí alejarme de la computadora ya que no quería ponerme a trabajar, ya que muchas veces es difícil luchar contra eso.

Volví al comedor y puse música. Me quedé sentado escuchando un poco y pensando en qué me pasaba, cómo me sentía y cómo “solucionar” ese mal estar que sentía y del cual desconocía el porqué. Pensé bastante y entre todas esas cosas me vino algo que estuve charlando con Ginés el Jueves pasado sobre el “no hacer nada” (dolce far niente) y me dije: “Quizás de eso se trata”.

Me quedé un rato sentado, escuchando la música que estaba sonando y “meditando” de alguna manera. Casi automáticamente a los pocos minutos de haberme sentado a no hacer nada me dije: “ésto hay que escribirlo”. Me fui a la oficina, busqué la netbook, me senté en un sillón y apoyé la netbook en la mesada. Luego busqué el teclado USB, me tiré en el sillón solo con el teclado y... acá estoy “no haciendo nada”.


Malas costumbres aceptadas

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La semana pasada, del Jueves al Sábado, estuve en Capital Federal por una reunión de trabajo. Si bien ya conocía Buenos Aires, con todos sus mambos, miles de personas y autos, mucho tráfico, basura, turistas y demás cosas, nunca había vuelto tan asombrado como ésta vez. Shockeado, directamente.

Me alojé con "manuq" en un hostel de pleno microcentro (Hostel Colonial) que dejó muchísimo que desear. El ambiente era feo, la gente te atendía de mala gana, el desayuno estaba helado, el baño erea pésimo y encima, como si todo eso fuese poco, era caro.

Durante todo el día del Jueves y el Viernes estuvimos trabajando mucho y por las noches, un rato antes de acostarnos, salimos a caminar un poquito y a tomar una cerveza. En éstas  caminatas conversamos sobre diferentes cosas del laburo, de nuestras vidas, del arte, del cine y de muchas cosas más. Pero lo que más me quedó resonando hasta el día de hoy es lo shockeado que estábamos y lo “campesinos” que nos sentíamos en Buenos Aires. Es increíble, pero increíble, realmente increíble la cantidad de BASURA que hay en la calle. Montañas. Es inexplicable. Y además, la inmensa cantidad de familias viviendo en esa basura. Familias enteras, todos sentados en la basura y tomando mates arriba de ella. Como si fuese su casa.

Ver eso, en esa dimensión y en pleno microcentro de la ciudad (y no por eso peor, sino porque TODO el mundo lo ve y eso sigue pasando) me dejó paralizado. Hablamos bastante de ésto y pensábamos en lo desesperado que se puede llegar a estar por el “simple” hecho de comer algo para llegar a eso.

Otra cosa que me llamó mucho la antención es la cantidad de volantes con publicidad de prostitución que hay por todos lados. Decenas de volantes pegados en todas las calles del microcentro y alrededores. Estaba sorprendido. Mucha gente, entre ellos niños, pasan todo el tiempo al lado de éstos volantes que están pegados en semáforos, carteles, casas particulares, comercios, tachos de basura, diarios de revistas, persianas... ¡POR TODOS LADOS!

Me propuse arrancar uno cada vez que veía uno diferente en una cuadra distinta y al cabo de media hora de caminar y “seleccionar entre centenares” me traje cerca de 30. ¡Treinta!, treinta que agarré al azar y cada tanto, pero me podría haber traído unos cuantos más teniendo en cuenta que cada 10 metros hay alrededor de 20 papelitos pegados por ahí... sino más.

Estas dos cosas me hicieron pensar mucho en todo lo que vemos y “hacemos como que no vemos”, en cuántas veces miramos para un costado para que no nos haga mal. La realidad está ahí, nos está golpeando en la cara y pidiendo por favor que hagamos algo... Claro... nos dice que hagamos algo, pero no nos dice “qué”. ¿Es mucho pedir ponerse a pensar un poquito sobre cómo solucionar éstos problemas? ¿No estamos demasiados vagos? ¿Que nos falta realmente para que empecemos a actuar? ¿Es nuestra culpa que esa gente esté en esa situación? ¿Es culpa de ellos? ¿Qué hacen ellos para cambiar su situación? ¿Se esmeran? ¿Qué hacemos nosotros para que eso no pase? ¿Qué hicimos nosotros para no estar en esa situación? ¿Es un problema generacional? ¿Realmente hice algo yo? ¿Hicieron algo mis padres? ¿Los padres de mis padres? ¿La gente que está en la calle lo estuvo por varias generaciones?

Y quizás la pregunta/planteo/reflexión/idea/pensamiento más polémico: ¿Qué pasa si realmente se aplica la frase: “Sin clientes, no hay trata” a raja tabla y deja de haber clientes realmente? La gente que trabaja prostituyéndose y que alimenta a su familia gracias a los ingresos que puede obtener por ésto, ¿qué va a hacer?


NOT YOU

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¿Qué pasaría si un día te levantás y te das cuenta de que estabas equivocado? Que lo que pensás no está bien, sino que está mal. Pero no algo que pasó y te acabás de dar cuenta que la otra persona con la que estabas discutiendo tenía razón, sino que directamente tus ideales están completamente al revés.

Digamos que, de un día para el otro, estás completamente dado vuelta. Que te cuestionás todo lo que pensaste durante mucho tiempo y que empezás a mirar al rededor tuyo para tratar de entender porqué los demás tienen otros valores totalmente distintos a los tuyos. O al menos, a los que tenías.

¿Tanto tiempo estuve equivocado en todo? ¿En absolutamente todo?... ¿Qué pasa si la respuesta es “sí”? Imaginate todo. Completamente todos tus pensamientos, ideales, gustos, pasiones, y demás... es lo contrario. Por ejmplo, si te gustaban las empanadas de carne salada, ahora no te gustan más. Si te gustaban los hombres, ahora te gustan las mujeres, si siempre soñaste con ser astronauta ahora nunca se te hubiese pasado por la cabeza si quiera; quizás ni sabés lo que eso significa. Si te parece que está mal robar, ahora creés que está bien e incluso apoyás eso, hasta quizás seas ladrón. Digamos... ¡Todo!

Es muy interesante pensar que siempre hay alguien que no opina lo mismo que uno en un tema en particular. De hecho, tener discuciones con otra persona sobre algo ya demuestra que hay dos miradas diferentes, y más aún , muchas veces completamente opuestas. La verdad que eso es algo bastante común. Normalmente cuando estamos en una ronda de amigos casi siempre hay alguien que no piensa lo mismo que uno y eso genera muchas veces discuciones interesantes y otras veces se arma un griterío que no llega a nada. Pero ahí está el punto: hay gente que piensa exactamente lo opuesto que uno, que tiene sus razones y hasta quizás no nos parece una idea tan descabellada... O sí!

¿Qué tanto crece ésta idea? ¿Qué tantas personas hay en el mundo y con qué tantas diferentes formas de pensar? ¿Puedo llegar a decir que en el mundo hay una persona que piense exactamente lo contrario a uno mismo y que obre como tal? ¿Que sera un representación exacta de lo opuesto a mí?