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Las Vegas

Nota

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¿Qué decir de Las Vegas? No es fácil relatar este viaje. Todo el mundo habla de Las Vegas como descontrol, joda las 24hs, mucho alcohol, mucho sexo, mucho descajete, digamos. Yo, tranqui. Viaje en familia... y así y todo... :)

Llegamos el Viernes a la noche, cerca de las 10 u 11pm aproximadamente. Entramos por la calle principal y entre luces (increíble cantidad de luces), gente (increíble cantidad de gente) y hoteles (increíble cantidad de hoteles) llegamos a nuestro hotel. En Las Vegas cada hotel tiene una temática diferente; por ejemplo, está el Cesar (estilo romano), Paris (con la torre eiffel), Migare (con cataratas por todos lados), y un gigante etcétera. Además, son de unas dimensiones inimaginables. Cuando vas caminando se nota realmente la distancia entre un hotel y el otro. Encima, es como que no hay veredas comunes, sino que caminas por las entradas de los hoteles y para cruzar la calle tenés que tomar una escalera mecánica que te sube de la entrada de un hotel, pasás por un puentecito y luego bajás con otra escalera mecánica en la entrada de otro hotel. Hay veredas que incluso no tienen salida a la calle. Adentro todos los hoteles tienen un inmenso casino y boliches. Todo de alfombra, bufets, piletas, masages, sauna, bar... caté caté, crema de la crema.

El mismo día que llegamos nos fuimos de parranda con Jonás, para ver cómo era la onda de todo esto que el mundo llama Las Vegas como si fuese otro universo. Que sí, la verdad que lo es, pero tenés que ir preparado para hacer cualquiera y como no era mi idea, no parecía tan exitante. Igualmente, cargamos unas birras en la mochila y salimos a caminar la noche. La gente, super producida. Chicas de todo el mundo, muchos rasgos diferentes y todas muy lindas. Mis ojos se empacharon. Así y todo, nosotros tranqui caminando con nuestras cervecitas en la mochila y tomando algún que otro trago de vez en cuando...

Entre cerveza y cerveza íbamos entrando a los diferentes hoteles para conocerlos por dentro y ver de qué se trataba cada uno. En una de esas, dentro de Paris, debajo de la torre Eiffel, le digo a Jonás: "¿Querés jugar unos fichines en la Ruleta?". "No sé cómo se juega" -me dice. Le comenté algunas reglas del juego y le dije que lo más simple era jugar al Rojo o al Negro y que podíamos jugar eso como para empezar. Juntamos 15 dólares entre los dos y le pregunto: "¿A cuál le jugarías vos?"... "Negro", contesta. Así que, basándome en la teoría de "Siempre elijo mal" que guía su vida, agarro los 15 dólares de ficha y los pongo en el Rojo. Gira la ruleta y... Joder! Salió Rojo. Así que, ahí nomás, en menos de 5 minutos habíamos ganado 15 dólares. Siguiendo con la misma premisa de "Siempre elijo mal" seguimos jugando a color, columna, decena y así de un momento para otro teníamos 105 dólares en la mano y estábamos invictos. Todas las vueltas (al rededor de 5) habíamos ganado y como ya habíamos pactado que con 100 nos íbamos, jugamos 5 dólares más a un número en sí, perdimos y nos fuimos contentos con 100 dólares bajo el brazo.

Fueron momentos de mucha alegría, de gracia, de boludeo... Sabíamos que habíamos tirado 15 dólares, esa era la idea, digo: cambiar un poco de plata por diversión, sabiendo que no íbamos a ganar nada. Pero bueno, la historia siguió... Seguimos caminando por otros hoteles, olfateando las alfombras para ver cuál olía a plata y así terminamos dejando los 100 dólares recién ganados en otro hotel que olía a plata, pero parece que era simplemente el perfume que usaban y no que realmente había plata ahí :D . De hecho, en ese hotel perdimos en todas y cada una de las vueltas! Pero bueno, salió mejor de lo que pensábamos. Nos cagamos de risa.

Después de eso empezamos a pegar la vuelta a eso de las 4 o 5 de la mañana y nos dimos cuenta que entre hotel y hotel que habíamos pasado, estábamos en el culo del mundo y teníamos que caminar como 15 hoteles (no se mide en cuadras acá :D) para llegar al hotel en el que habíamos dejado la camioneta para luego ir al hotel en el que estábamos alojándonos. Ahí, en esa caminata nos dimos cuentas que al final Las Vegas no es 24hs de fiesta ya que si mal no recuerdo éramos los únicos en las calles medio enfiestados, el resto era gente haciendo jogging. Me imagino que estábamos enfiestados en el lugar equivocado ya que seguro la gente estaba metida adentro de todos los boliches de los hoteles o algo así. Pero bueno, en primer lugar a mi mucho esos lugares no me gustan y seguro que no me dejan entrar de bermuda-malla y con la mochila al hombro, vio? Mmm... ¿será por eso que la gente me miraba raro? :P

Llegamos al hotel y quebramos mal. Estabamos realmente cansado del viaje y de la adrenalina del lugar, de cantarle "No woman no cry" a un grupo de flacas que estaban llorando en el medio de la calle y demás. Así que morimos ahí. Pero claro, Las Vegas no terminaba en la primera noche, todavía faltaba todo el Sábado y una parte del Domingo, de hecho, recién empezaba. Al otro día, en alguna hora de la mañana, nos levantamos, cargamos la heladerita y como buenos argentinos que somos, la llevamos a la pileta aunque no esté permitido, hablamos con el seguridad y nada. Así que, la dejamos afuera y buscábamos lo que queríamos tomar de a ratos, que extrañamente eso sí estaba permitido hasta que... por alguna razón no lo estuvo más. Pero bueno, yo estaba tranquilo porque habíamos preguntado y demás...

Una vez adentro, en la pileta, con la crema de la crema, con la gente tomando sus inmensos tragos largos en la pileta, adentro y afuera, con sus camisas floreadas y... bueh, nosotros. Yo con la misma malla con la que había salido el día anterior y el buzo que ya no recuerdo cuándo fue la última vez que lo lavé. Ahí nomás, me saco la remera e inmediatamente veo como incandilo a más de la mitad de la pileta con el reflejo del sol en mi blancura, a unos 40 grados aproximadamente y yo... Sin bronceador. Al ritmo de "Che, vos deberías ponerte protector porque sos muy blanco" veo una mano que se extiende hacia mi ofreciéndome el bendito protector. Lo agarro y como era en Spray y no lo podía hacer funcionar porque estaba muy duro o no sé porqué (bueh, yo soy del sur... nunca había visto uno de esos -mucha tecnología- :P). Que sí, que no... Que no puedo, que sale poquito, que me gastan mis amigos y no sé qué me ofrecen uno estándar: en crema. Lo agarro y cuando lo abro como para ponerme en la mano escucho a mis espaldas: "Do you want me to put some sunblock in your back?" (o algo así). Me doy vuelta y veo una morocha despampanante, me quedo un rato tildado, se escucha un gran silencio (como si el mundo se hubiera parado por un segundo) y contesto medio entre cortado y con la lengua trabada: "Yeah". Así mismo, con ese continuo silencio que se mantuvo durante todo el tiempo que demoró en ponerme protector en una espalda de semejante tamaño (4 segundos), se despidió y se sentó nuevamente en el lugar en el que estaba.

De ahí en más fue el chiste y motivo de gracia de todo el viaje. Nadie entendía nada, pero yo creo que básicamente se ofreció porque el reflejo del sol en mi espalda ya le estaba quemando las pupilas :D . No sé, no había mucha explicación pero lo que nos cagamos de risa cosa eso no lo puedo explicar todavía y ya quedó para la historia.

A la noche del Sábado fuimos a comer a un buffet (onda tenedor libre) y comí de todo tipo de cosas de mar: langostinos y esas porquerías que me gustan a mi. La verdad que estaban deliciosos y encima había de todo para comer y probar. A la noche fuimos con Mario, Jesica y Jonás a un bar medio bolichongo, bailamos un rato, caminamos por otros hoteles y al final volvimos al hotel (yo medio re-contra cagado de frío con cara de muerto: ¿viste como me pongo yo? que al otro día repercutió en un dolor de garganta muy hincha bolas)

Lamentablemente, no tengo muchas fotos de Las Vegas, fue todo tan rápido que casi no pude sacar ninguna foto. Por algo dicen que "lo que pasa en Las Vegas queda en Las Vegas"

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Últimos días en LA

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Los días siguientes luego de haber conocido a Jesica y su familia, nos la pasamos recorriendo Los Ángeles y visitando distintos lugares con Jonás de los cuales no he podido escribir nada aún.

El jueves, al otro día de encontrarnos por primera vez, agarramos la camioneta con Jonás y nos fuimos al Museo de la Tolerancia, que si bien yo no tenía ni idea de qué se trataba, pintaba bueno. Cuando llegamos (cerca de las 11 am) nos dicen que para entrar sin reservación lo podíamos hacer luego de las 2pm y como nosotros no somos tan tolerantes nos fuimos a la bosta.

En la noche del Miércoles habíamos estado viendo qué cosas podíamos hacer en LA (entre ellas flasheamos con ir a una isla en frente de Ventura/Oxnard) y una de las opcines era ir a Beverly Hills a conocer las mansiones de los más ricos de todos. Así que, una vez que fuimos echados del museo ese nos fuimos para Beverly Hills a ver cómo era la vida por esos lados. Recorrimos un rato las grandes subidas y sacamos algunas que otras fotos:

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Después de eso nos fuimos al Griffith Observatory, que la verdad que si te gusta y entendés la onda del espacio está muy zarpado. A mi me gustó y eso que no entiendo un pomo. Hay muchos microscopios para ver polvo de estrellas, pedazos de meteoritos, simuladores de cosas, historia y propiedades de cada uno de los planetas y muchas cosas interesantes para leer. Hay que ir con tiempo, con ganas de leer y habiendo estudiado al menos algo. No lo pude aprovechar tanto como lo hubiese aprovechado alguien que entiende un poco.

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Ese día a la noche preguntamos a dónde podíamos ir como para conocer la movida nocturna y Mario nos comentó sobre Hermosa Beach y cómo es la onda en ese lugar. Sin pensarlo mucho, como a las 10pm, nos mandamos con Jonás para allá (acá cualquier cosa te toma 45 minutos en auto o 2hs en colectivo) y llegamos cerca de las 11pm (los bares cierran a las 2am). Era como una cuadra de peatonal al lado de la playa con muchos bares, uno al lado del otro, en toda esa cuadra. Entramos en el primero que nos cruzamos y había una banda de rock tocando en dónde cantaba una flaca que tenía un shortcito (demasiado 'cito') agitando las gambas (de ronaldo) como loca contra el piso. Escuchamos un par de temas y nos fuimos... No había mucha onda. De hecho, nosotros éramos los que más onda teníamos.

Ni bien salimos nos metemos en el que estaba en frente que era como en un segundo piso subiendo una escalerita media angosta (no da para salir borracho de ahí). Llegamos a la cima y... karaoke!. "Listo, quedémosnos acá" -pensé. Pero claro, después de un ratito me dí cuenta que no conocía NINGÚN tema, ninguno ninguno... Así que, empezamos tomando una cerveza "Bud Light" (horrible), vimos como de la nada había 4 flacos bailando en calsones en el medio de la pista (no entendíamos nada), luego seguimos por la segunda y en el medio hablamos con algunos que andaban por ahí. Entre "Hello" y "What's up, men?" terminamos hablando con un flaco que había estado en Argentina y unas chicas que estaban sentadas al lado nuestro. Ese flaco nos pagó una medida de un trago (onda tequila) e inmediatamente después de eso estábamos pidiendo un tema de Rodrigo al tipo del karaoke: desafortunadamente no lo conocía y lo que era peor, no tenía ningún tema. Sin embargo, eso no nos impidió agarrar el micrófono y "cantar" más o menos lo que decía la letra que aparecía en los monitores... Algo así como:

Salimos de ahí, nos metimos en un boliche de música electrónica que estaba en frente del que acabábamos de salir. Salté como un hijo de puta y cuando estaba a punto de tener un paro cardíaco decidimos salir y caminar un poco por "la cuadra" peatonal dónde estaba toda la gente afuera porque ya estaba cerrando todo. Ahí, conocimos una China con la que nos quedamos hablando bastante y no nos creía que los dos éramos Argentinos porque uno era blanco y el otro negro (que de hecho le decía que parecía árabe :P). Después conocimos una Japonesa, algunas Chilenas, Koreanos y demás. Aproveché ese momento para preguntarles a ellos si pueden distinguir entre un Chino, Japonés, Koreano y algún otro país de esa onda y me dijeron: "No siempre. A veces es difícil darse cuenta" lo cual me dejó tranquilo porque para mí son todos iguales.

Finalmente, terminamos con mucha gula comiendo un sandwich de Subway de camino a casa pensando en... Las Vegas, próximo destino.


Isla de Alcatraz (Cárcel)

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Hoy nos levantamos temprano con Jonás para ir a la Isla de Alcatraz a visitar la prisión. Nos tomamos el ferry y en unos 20 minutos estábamos ahí, bajando en tierra firme otra vez.

La Isla está muy buena (quitándole la connotación negativa del contexto, no?), hay mucha historia en ese cacho de tierra. No me gustó tanto como está contada esa historia por los mismos yankees ya que hablaron mucho de que nunca se maltrató a los convictos ni a los indios que ocuparon ese territorio luego, que los únicos muertos fueron por causas naturales o porque se mataron entre ellos y cosas así. No digo que esté mal, solo digo que no creo todo lo que escuché y leí en el día de hoy; si fuese como ellos dicen, los presos vivían mejor que nosotros hoy en día.

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San Francisco, California, EEUU

Nota

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Mucho tiempo viajando luego del rotundo cambio de planes y poco tiempo para escribir. Acá comparto algunas fotos de San Francisco, nuestro último destino con mi inseparable compañero Jonás. Muchas (quizás demasiadas) experiencias vividas en muy pocos días.[gallery type="rectangular" link="file" ids="2200,2201,2202,2203,2204,2205,2206,2207,2208,2209"]