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  • ¿me darías un mate?
  • Hola, sí. Yo me llamo Manuel.

Hace un tiempo, meses quizás, que vengo hablando con Muzza en diferentes oportunidades y bajo distintas condiciones sobre casualidades, coincidencias, contactos y conexiones que creo estar viviendo. Hay muchas cosas que me están pasando que se las atribuyo al estar un poco más atento que antes en varios sentidos, y esto se lo atribuyo a haber vuelto a estudiar, trabajar más la cabeza y a la actividad re-creativa que estoy haciendo. Entonces, como estoy un poco más atento que antes, conecto cosas que antes quizás no me daba cuenta que estaban relacionadas. No lo sé la verdad, pero hace unos meses que vengo comentando eso y lo comentaba así por que sí y generalmente decía: "Creo que me estoy volviendo loco" y me reía.

La vida siguió, y este tipo de cosas siguieron pasando. También he estado hablando mucho sobre las energías que nos rodean, cuáles son negativas, cuáles positivas y si nos afectan y de qué modo. Además, he pensado que he sido parte de alguna especie de transmisión de estas energías e incluso de pensamientos. Pero esto no es la primera vez que me pasa, ya lo he vivido hace unos años atrás aunque nunca le dí mucha importancia y siempre decía que era casualidad, nada más.

Hasta acá, nada del otro mundo, un tipo escribiendo en su blog que "cree haber vivido" alguna cosa media rara. Y sí, no es nada del otro mundo, eso es lo interesante: es de este mundo, en el mundo en el que vivimos nosotros. También un tiempo atrás, cuando estuve pensando fuertemente en la vida misma, las energías y las diferentes realidades tuve un flash en el cuál pude escribir algo al respecto de eso en un post. Como dije antes, hace algunos años ya he vivido alguna de estas situaciones, pero ahora creo que el contacto diario con el arte y con artistas de todas sus características ha sacado a relucir todos estos pensamientos que estaban aislados ahí adentro, quizás porque no encontraba la gente adecuada a quién contárselos, no sé.

Como para empezar desde algún lado y contar algo más o menos cronológico y rápido en lo posible, me gustaría empezar con *Los tambores de Luna Llena*  del pasado Domingo en la playa del Thompson, a la vuelta de casa. Éstos tambores ya son una tradición en Paraná y en el mundo, pero la verdad es que yo nunca había tenido el gusto de ir a presenciar una tocata y mucho menos de participar tocando. El Domingo a media tarde, agarré mis cosas y partí para la playa en busca de gente que no conocía para ver con qué me encontraba y ver de qué se trataban los tambores. Al llegar me encuentro con Muzza y otros 3 más. Hablamos un rato y mientras hacíamos el fuego para calentar los tambores y también para no morirnos de frío.

En el armado del fuego y la charla, llegaron 3 chicas más a la fogata que ninguno conocía. Parecía que era una reunión un tanto especial porque sólo 3 de los que estaban ahí se conocían: éramos mayoría los desconocidos :) . Organizamos todo para empezar y una chica llamada Malu (si no me equivoco) hizo una pequeña introducción sobre qué significa la Luna, el poder que ella tiene y la cantidad de energía que maneja. Dijo que no todo el mundo podía vivir lo que nosotros estábamos viviendo ese día estando en contacto con el agua, la arena, la vegetación, los árboles, la luna furiosa, el fuego, los tambores y el resto de la naturaleza presente y mucho menos en el medio de la ciudad, como está ubicada nuestra playa. Todo eso era parte del ritual de los tambores de luna llena.

Después de eso, todos nos presentamos y contamos porqué estábamos ahí, qué esperábamos y demás. Una pequeña introducción. En el momento que le tocó hablar a Muzza, él comentó algo así como que la luna pasada le pegó fuerte, que le pasaron muchísimas cosas y que varias no fueron tan buenas. Que le costó la luna pasada. Yo escuché atentamente su relato, pero sólo porque era Muzza. Si lo hubiera dicho cualquier otra persona quizás me hubiese distraído por otra cosa...

Empezó la música lentamente con un didgeridoo despacio y fue creciendo hasta que arrancaron los tambores con un ritmo tranquilo. Éste fue subiendo de a poco, cuando me sentí libre como para tocar algo, agarré un tambor que estaba ahí y tiré algunos golpes. El ritmo siguió subiendo  hasta llegar a un ritmo casi extremo para mí en el que no podía seguir tocando y que a la brevedad iba a "meter la pata" así que me retiré lentamente del tambor.

La tocata terminó y rápidamente la gente desapareció. Fue un éxito. Así se terminó mi Domingo.

El Lunes empezó con el pié izquierdo. Me desperté apurado para comenzar a trabajar temprano y nervioso porque tenía que hacer algunas cosas a la mañana. Sinceramente, no me gusta cortar la mañana en dos por tener que ir a hacer un trámite al centro. Ese cambio grande de contexto me mata a la hora de volver a seguir trabajando. Además, siento que siempre se me está haciendo la hora para salir, entonces no puedo concentrarme plenamente y como si fuera poco durante toda la mañana me salió todo mal. En el trabajo no me fue bien en ninguna de las dos mitades de la mañana y tampoco me fue bien en el centro. Encima, cuando me doy cuenta ya eran las 12 del medio día, yo no sabía ni siquiera qué iba a comer y a las 13hs tenía que estar en la facultad. OH SEÑOR!

Cerré todas las cosas del trabajo a las apuradas mientras me hacía una boludez para cocinar y como a las 13hs arranco viaje para la facultad. Habré llegado a las 13:15hs aproximadamente y la clase ya había empezado. Estaban repasando algo que había que llevar leído (que claramente yo no había leído) y estaban discutiendo sobre eso, matando dudas y comentando algunas cosas sobre el Graded Assignment que habíamos tenido la semana pasada. Personalmente estaba en otra. No podía concentrarme en la clase y estaba pensando en lo que me había pasado en el trabajo, en que estaba recibiendo MUCHA información en el aula y que necesitaba estar sólo durante un buen rato (esto fue a los 15 minutos de entrar al aula). Traté de quedarme ahí, de prestar atención (la clase me gusta mucho) y no pude, así que me levanté y me vine a casa. Vine pensando en muchas cosas y sobre todo en qué podía hacer para revertir la situación del mal día que estaba teniendo.

Cuando llego chateo con un compañero del trabajo y le comento que no me salía una cosa que tenía que hacer y el tipo me dice: "Hay días buenos y días malos". ¿Cómo días y días? Dije que sólo una cosa no me sale, ¿cómo puede generalizar a un día entero?. En otro canal de chat, le comento a una amiga que me estaba saliendo todo mal y que tenía ganas de hacer algo, a lo cuál ella responde: "Yo me acostaría a dormir. Te van a salir todas las cosas mal hoy". Wa! ¿porqué?

Terco el vago, quizo revertir la situación. Me puse a trabajar nuevamente, buscando la tarea más divertida que haya para hacer y... como no podía ser de otra forma, no encontré ninguna. Igualmente creo que no encontré ninguna divertida por lo que estaba viviendo en ese momento y cómo me sentía yo, no porque realmente no haya habido alguna. Para ese momento, cuando estaba empezando a agarrar cualquier nomás, me llama Muzza y me dice para juntarnos a tocar con todos los instrumentos en una tocada general en la casa "del Negro". Me encantó. Era lo que iba a hacer que mi día cambie por completo.

Cerca de la hora, apronto las cosas, como algo y salgo para lo del negro. Cuando llego, estaba el negro sólo. Todavía no había llegado nadie aún :( . De hecho, Muzza llegó 2 horas más tarde de lo que habíamos quedado. Mientras tanto estuvimos tocando algo con la guitarra eléctrica y algunas cosas más que andaban dando vuelta por la casa. En el transcurso de esas 2 horas fue llegando más gente y se iba sumando a la tocata. Estaba cada vez más bueno, pero sin embargo yo no me sentía del todo cómodo tocando la guitarra eléctrica. No sé, siento que no es lo mío, que no me gusta. Me parece re difícil.

Y así, entre tema y tema, cuelgue y cuelgue, llegó Don Muzza. Armó todas sus porquerías y largó la tocata. Tengo que decir que durante casi todo el tiempo (contadas excepciones) que toqué la guitarra me sentí mal. Pesado. Molesto. Ruidoso. Con miedo. No lo disfruté casi nada. No estuvo muy bueno. Además, sentía que me querían escuchar, que estaban pendientes del sonido de la guitarra y lo sentía muy real.

Cuando pasaron algunos temas agarré el tambor y ahí me sentí más cómodo. Igualmente, no soy bueno con el tambor. Hay muchos ritmos que se me van de las manos, pierdo el tiempo y se me pudre todo. No me pasa muy seguido, pero me pasa. Igualmente, toqué un rato, y sentía esa transmisión de energía que comentaba antes. Sentía que estábamos todos conectados, que nuestros instrumentos hablaban entre ellos transmitiendo el mensaje que nosotros les decíamos con nuestro cuerpo y eso era muy real. No sólo porque yo sentía que me llegaba información, sino porque sentía que algo que mandaba con mis manos volvía y hasta retrucado podría decir. Había una constante comunicación y bastante más pura y concreta que la hablada o escrita.

Una vez que logré ese estado, me di cuenta que estaba tocando a una velocidad que nunca antes había tocado. Que estoy seguro que no puedo tocar así queriendo. Que lo he intentado y no he podido y que además si realmente me concentraba en tocar el instrumento, me perdía. Me iba de tiempo o empezaba a perder la información que me llegaba del resto de mis compañeros, pero si tocaba inconscientemente (sólo hablando con mis amigos mediante la música) mis brazos se movían solos. Nunca me había pasado una cosa así tan evidente.

Ahí, en ese estado y aprovechando la situación y el "no haberme podido encontrar con la guitarra" decidí dejar el tambor y agarrar la guitarra con ese estado de plenitud dónde sólo tenía que sentir lo que estábamos haciendo entre todos. Prendo todo y empiezo a buscar algo acorde a lo que ellos estaban haciendo pero bajito para que no se escuche todavía, porque recién estaba probando. En ese mismo momento, siento que todos empiezan a bajar la intensidad con la que estaban tocando, como para darme pié a mí y que me luzca (si se quiere) con la guitarra, pero yo no estaba ni ahí preparado para explayarme. Estaba nervioso y más nervioso me puso esa situación. Noté como toda la información que giraba en forma con-céntrica se chocaba entre sí y hasta pareció que hubo una explosión con la que automáticamente todos dejaron de tocar y el tema se terminó. Sí, así de mal me sentí.

Con todo ese malestar encima, con toda esa energía en el ambiente, decidí irme. Ya no soportaba más estar ahí. Tenía vergüenza. Me sentía mal. Agarro todas mis cosas, pongo todo en el auto y antes de emprender la vuelta, Muzza me dice si lo puedo arrimar a la casa que es de paso a la mía. Nos vamos juntos y cuando llegamos a la casa de él nos quedamos hablamos de todo esto que "creo que me viene pasando" y de la situación particular de los tambores de luna llena, que porqué dijo que le pegó fuerte la luna y que porqué me pasó lo que me pasó en la casa del negro con la música y que también sentía que hablábamos entre todos y que... y que... Nos quedamos cerca de una hora hablando de esto.

Volví a mi casa con la cabeza en otra galaxia, pensando miles y millones de cosas. Sentía que me salía masa encefálica por los oídos, que mi cabeza iba a explotar. No podía hacer nada, estaba aturdido por todas las cosas que estaban en mi casa. Me puse a escuchar música y no lo soporté. Estaba hiper-sensitivo. No pude soportarlo y me acosté a dormir lo más rápido que pude.

Al otro día, me levanté muy relajado por suerte. Después de desayunar, voy hacia la oficina y veo que había escrito algunas cosas la noche anterior antes de irme a dormir (es algo que normalmente hago, de dónde después sale un post en el blog, un proyecto o una idea revolucionaria que va a cambiar el mundo en los próximos años) y decía: "El daño psicológico del robo es irreversible". Lo cual me hizo pensar un rato y estar muy de acuerdo conmigo mismo. Algo que no comúnmente pasa. Interesante.

Trabajé toda la mañana. Un éxito. Arreglé muchas cosas y lo disfruté muchísimo. Hice un trámite a la mañana y me fue bien. Volví y pude seguir trabajando como si todo estuviera perfecto, como si nada hubiese pasado. También me tomé un rato para pensar y decidí no ir a la facultad, pensé en salir al sol, caminar y dedicar un buen rato a mí para estudiar todo esto que estaba viviendo. Así que, después de trabajar y comer al medio día, lo invité a Nico a tomar unos mates por ahí y dar una vuelta, pero no mucho porque pretendía seguir trabajando a la vuelta...

Salí para la casa de él, dimos una vuelta y la primera y única parada fue en la costanera, al lado del río a unos metros de la fuente que se parece a un barco para algunos y no para otros. Una de las cosas que me gusta hablar con Nico es justamente este tipo de temas: "cosas del más allá", "seres", "conexiones", "energías", "religión" y delirarla y delirarla. Muchas veces salen cosas interesantes y discusiones aceptables. Le comenté todo lo que me venía pasando hace unos meses con bastante detalle y lo que me había pasado el día anterior específicamente. La transmisión de información y energía zarpada que tuve y que he tenido, en menor escala, algunas otras veces.

Buscamos algún tipo de explicación, filosofamos un rato largo y entretenido, pero con ritmo. Todo el tiempo estábamos hablando, casi que nos pisábamos entre nosotros y para ese momento aparece un tipo y dice: "¿Me darías un mate?". Yo no había visto de dónde había venido ni nada, simplemente apareció ahí delante mío y me hizo esa pregunta, a la que contesté: "Hola, sí. Yo me llamo Manuel", "Hola. Yo soy Diego" -me dice. Le cebo un mate y le digo: "Él es Nicolás, el dueño del mate". Le da la mano y agarra el mate. Y agarra el mate...

... lo lleva encima de la cabeza, lo apoya sobre ésta, cierra los ojos y se empieza a inclinar mientras sostiene el mate arriba de su cabeza con la mano izquierda. Se sigue inclinando hasta formar casi unos noventa grados con su cintura. El mate se le derrama por encima de la mano y no hay ninguna reacción (el agua estaba más que bastante caliente como para que se haya pegado una buena quemada). El mate chorrea al piso. Mientras tanto yo lo miraba atentamente, fijo, intentando entender qué estaba haciendo y respetándolo como si supiera lo que hacía. En ese momento Nico pregunta: "¿Estás bendiciendo el mate antes de tomarlo?", pero el tipo no contesta en absoluto. Un momento más tarde (ni idea cuánto pasó, yo estaba anonadado por la situación; además me sentía transportado, no escuchaba ningún ruido de la ciudad ni nada, estaba ahí metido con este tipo) se levanta y me devuelve el mate; entonces le digo: "¿Me podrías explicar lo que acabás de hacer?" -con un tono muy amable, curioso e interesado. Nunca había visto una cosa así. El tipo me mira fijo a los ojos y me dice: "Vos sabés", da media vuelta y empieza a caminar de manera muy relajada.

Bajo la cabeza, lo miro a Nico y le digo: "Bancame". Salgo corriendo como para alcanzarlo, le toco el hombro y le digo: "Perdoname. Necesito que me digas qué acaba de pasar. Estoy viviendo muchas situaciones extrañas en mi vida y me gustaría que hablemos sobre lo de recién. Disculpá, me estoy poniendo un poco nervioso. No sé, nunca me había pasado una cosa así. Quiero..." y me corta con un gesto levantando la mano como diciendo: "Baja un cambio" estando muy pero muy relajado. Gira un poco hacia el lado del río, cierra los ojos, apunta su visión al sol y abre un poco los brazos. Yo me quedo tieso, sin hacer nada, sólo lo miro esperando su palabra. Permanece un rato en esa posición y finalmente vuelve a girar y se agacha adelante mío, como adorándome. Se queda un rato ahí (me pareció bastante largo a mí), se levanta, da la vuelta y sigue caminando. Hace unos pasos y le grito: "Chau. Fue un gusto conocerte, pero me hubiese gustado que el mensaje sea más claro", él gira su cabeza y contesta: "Fue un gusto conocerte" y se sigue su rumbo...


I'm not a Viagra seller!

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Cumpliendo sueños

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“No puede ir mal haciendo lo que querés hacer...”

Hoy, más que nunca, y no porque fuera hoy un día especial, ni porque ayer haya sido ayer, ni tampoco porque mañana será mañana, o la semana pasada fue la semana pasada. Ninguno de ellos es especial en sí sólo, sino que colaboran entre sí para conseguir algo. Algo que quizás he imaginado muchas veces, pero que tampoco lo tengo tan claro ni lo puedo ver con tantos detalles.

Esta semana usé creo que por tercera vez la expresión: “Es el sueño del pibe” en conversaciones que están relacionadas a lo que estoy haciendo, a mi trabajo y a mis hobbies. Y sí, siempre soñé con hacer lo que hoy en día estoy haciendo: “Trabajar para y con Software Libre”

Hace unos cuántos años atrás, allá por el 2004 cuando tenía 18 años empecé a estudiar Ingeniería en Sistemas de Información en la Universidad Tecnológica Nacional. Con la ilusión y el sueño de algún día convertirme en Ingeniero. Ingeniero, ¿entendés?. Un tipo que se la ingenia, y encima aplicado a Sistemas de Información. Era la carrera perfecta.

Con el paso de los años en esa carrera, estudiando, reprobando y aprobando, puteando y discutiendo con docentes; me dí cuenta que eso no era realmente lo que yo había soñado cuando empecé a estudiar. Sabía que tenía otra forma de pensar y que quería trabajar con gente que tenga una filosofía parecida a la mía. Sin embargo, desconocía totalmente que ya existía mucha gente con la que compartía los mismos ideales de libertad.

Mientras pensaba qué hacer, y me preguntaba si realmente estaba tan loco y porqué iba en contra de las corriente Universitaria; dónde todos hacían los que el profesor decía y ya. Nadie se oponía, nadie compartía algo sobre lo que había estado investigando (si es que alguno hacía algo extra). Normalmente era: “estudio las páginas que dijo que había que estudiar y nada más. Eso no lo va a tomar”.

Así, se me pasaron algunos años en la Universidad, intentando estudiar y aprender sobre todo. Siempre que mi familia me preguntaba: “¿Estás estudiando para la facu?” yo contestaba: “No, estoy estudiando para mí. Porque me gusta”. Y parecía que se quedaban helados.

Llegó la “1era Jornada de Python en Santa Fe” dónde tuve mi primera aproximación con Python y ahí fue dónde empezó todo. En esa jornada conocí mucha gente relacionada con la programación y el mundo del Software Libre. Gente que estaba insertada en el mercado laboral de la programación y podía comentarme situaciones del mundo real -a diferencia de las cosas que veía día a día en la facultad-. Una vez que terminó esa jornada dije: “No puede ser. Tengo que aprender esto. Es fantabuloso”. Y así fue como día a día le dedicaba horas y horas a estudiar Python. Incluso llegó un momento dónde me pasaba más tiempo programando en Python que estudiando las cosas que me daban en la facultad. Empecé a darme cuenta que lo que yo quería venía por el lado de Python y el Software Libre más allá que por la facultad y los temas que se trataban ahí.

Quemé pestañas día a día delante del monitor. Estudiaba muchas horas por día y siempre aplicaba las cosas que aprendía (de hecho las aprendía para hacer algo que ya tenía en mente, más allá que simplemente por aprenderlas) en programas que desarrollaba porque me parecía simplemente que eran buenos, que la gente los podía llegar a usar con un fin en particular. Así, en esa época hice un programa de Teoría de Música, en el que se podía ver cómo estaban formados los acordes y además ver las diferentes posturas que ellos tenían en la guitarra. También hice un catalogador de Cds llamado “Kataloga”. Éste ya tenía una interfaz gráfica y además usaba una base de datos (un concepto totalmente nuevo para mí en esa época ya que en la facultad ni cerca de dar eso todavía). Joder! Me acuerdo de estas cosas y me da lástima: en 3er año se ve “algo” de base de datos.

Al lado de la comunidad de Python Argentina fui creciendo día a día hasta que me propusieron dar una charla en una conferencia. Wow! ¿yo? ¿y porqué yo debería dar una charla? ¿quién soy yo?. Ahí hice otro click. Me di cuenta que, si bien “no era nadie”, podía compartir todo lo que había aprendido sobre Python y contar mi experiencia personal: “sólo hay que animarse y hacerlo”. Entonces, encaré ese proyecto también: dar una charla. (link a post de la charla)

Tiempo después, me empecé a interesar por el mundo de la Internet y quise aprender a hacer un sitio web. ¿Qué necesitaba saber? ¿Con quién podría hablar sobre esto?. Lamentablemente, siempre me pasó lo mismo en mi ciudad: no conocía a nadie que esté metido en estos temas. Sí, los de la facultad, pero como dije antes, sólo estudian las páginas que dice el profesor. Entonces, ni hablar de preguntarles sobre algo que, obviamente, no se da en la facultad. Por esa época, no recuerdo exactamente cuándo fue, conocí un Framework para hacer páginas web llamado Django y con él el primer BOOM en vida. Gracias a ese framework mi vida cambió completamente hasta convertirse en lo que hoy es.

Empecé primero intentando leer el libro oficial en su primera versión en Inglés. Leí varias capítulos, hice algunas pruebas que estaban en el libro, seguí los ejemplos y demás. El libro me parecía fantástico, re bien explicado, y además el framework era (y lo sigue siendo) genial. Por esa época, ese framework también era un boom. Recién salía una versión muy muy estable y su uso crecía de forma exponencial. También con ello se creó una gran necesidad de tener una versión en Español del libro, ya que a mucha gente le resulta más fácil leer en su idioma natal. Uf! Con eso vino una idea, un idea un poco bastante ambiciosa que fue la de traducir el libro y sacar la versión oficial en Español. Sí, traducir un libro y publicarlo con una licencia libre. Que todo el mundo lo pueda descargar en su versión .pdf y leer libremente.

Me puse manos a la obra, creé un repositorio para ir alojando las traducciones del libro y comencé a convocar gente que me ayude en la traducción. Mucha gente de PyAr me dió una mano gigante y muchos incluso trabajaron más que yo. Por suerte la traducción del libro se finalizó y pudimos liberar una versión en Español y con ella vinieron muchos emails de distintos lugares del mundo agradeciendo el enorme trabajo que habíamos hecho. Incluso, algunas Universidades de España me escribían para preguntarme si lo podía usar en el aula. Imaginate, sonrisa de oreja a oreja: “¡Claro que pueden! Para eso lo hicimos”

Ese gran quiebre que viví al conocer Python allá por el 2006 me cambió completamente la vida y realmente me hizo replantearme muchas cosas. Me hizo empezar a luchar por las cosas que en verdad yo quiero hacer y dejar de lado las que no son tan importantes. Conocí el Software Libre gracias a Python y con él también a muchísima gente buena, que lucha por sus ideales y que cree en una Cultura Libre.

Un día, me llama un ex profesor (César) de la Facultad y me pregunta si me animaba a dar clases particulares de Python para unos chicos de secundaria. “Pf! ¿Vos estás loco?” -le dije. Y me comentó que él no podía enseñarles porque no tenía tiempo y que sabía que yo estaba metido en el tema, que les podía ser de mucha ayuda a esos chicos porque no conseguían profesor por ningún lado. Lo pensé bastante, no me animaba ni ahí, pero lo veía por ese lado: podía ayudar a otros que lo necesitaban. Si bien dar clases no era lo mío y tenía 0 experiencia, había otros a los cuales mi conocimiento (con 0 experiencia en la docencia) les podía servir.

Acepté, y les dí clases particulares a tres chicos de secundaria durante 5 sábados si mal no recuerdo. Por suerte, estuvo bastante bueno y veía que los chicos aprendían lo que les explicaba. Igualmente, eran bastante vagos para hacer la tarea que les daba y estudiar (sí, les daba tarea). Ese, “Profesor Particular De Python” fue mi primer trabajo relacionado a la computación; y fue ese trabajo el que me hizo darme cuenta que me quería dedicar de lleno al mundo de las computadoras, el Software Libre y la buena vida :)

La vida siguió, el estudio siguió y yo seguí cumpliendo sueños. Después vino un trabajo en la misma oficina que César Ballardini en el Ministerio de Innovación y Cultura de Santa Fe dónde me levantaba cada día con más ganas de ir a trabajar y a aprender que el día anterior. Aprendía mucho de Software Libre y de SysAdmin de la mano de César. Siempre estuve muy agradecido de haber podido trabajar con él. Pero también, antes de aceptar el trabajo le pregunté a César: “¿Porqué a mí me llaman? Yo no sé nada de Linux, soy un simple usuario, nada más”. A lo que él me contestó que “él sabía que lo que yo sabía era más que suficiente y que confiaba en mí”.

Pasé un buen tiempo en el Ministerio, con algunos alti-bajos pero siempre estaba contento de alguna manera porque ese trabajo era una enciclopedia sagrada para mí. Trabajaba todos los días entre 5 y 7 horas por día con el tipo al que le hicimos un homenaje hace unas semanas.

Tiempo más tarde, la vida me puso en una encrusijada ya que me ofrecieron un trabajo nuevo como programador web utilizando Django (el framework del cual había traducido el libro). Wow! Otra vez, no lo podía creer. Me estaban ofreciendo hacer algo que era demasiado importante para mí y que lo hacía por hobbie (estudiar y programar sitios web) y ahora encima me querían pagar.

Lo pensé, analicé la situación, qué perdía y qué ganaba. El tiempo pasaba y pasaba, hasta que dije: “Lo que yo quiero hacer está allá, con Django. Vamos para ese lado, después vemos que hacemos si sale mal”. Y me mandé de cabeza. Laburaba como un loco porque tenía los dos trabajos en ese momento hasta que se me termine el contrato de Cultura. Entonces hacía 5 horas de mañana en la oficina y 6 horas de tarde en la empresa Machinalis (de hecho, muy recomendable) en dónde trabajaba con muchos de mis amigos de Python Argentina, de los que día a día aprendía infinidad de cosas. Trabajé mucho en esa empresa, me sentía bien y ellos tenían trabajo para mí.

Después dejé de trabajar ahí y quise dedicarme de lleno a estudiar Inglés, porque sentía que mi aprendizaje en el mundo de la computación estaba completamente obstruído por mi des-conocimiento en el Inglés. Esto me impedía seguir aprendiendo, y eso era muy duro para mí. Así fue como averiguando y pensando qué hacer, decidí meterme de lleno a estudiar Profesorado en Inglés en Paraná, en la UADER. Donde conocí un mundo nuevo. Una facultad en dónde los docentes están muy interesados por enseñar y porque los alumnos aprendan. Cada día que pasaba me gustaba más ir y le dedicaba todo el tiempo a la facultad. Me parecía hasta divertido estudiar y más aún aprender. En esa facultad conocí muchos profesores que realmente vale la pena tener como profesores. Estaba emocionado, nunca me había pasado eso: ir a la facultad con muchas ganas, prestar mucha atención en clases y estudiar con una sonrisa día a día. Era una sensación nueva que de hecho no entendía muy bien.

Pasaron unos meses de haber empezado nuevamente la facultad y sentía que estaba aprendiendo mucho Inglés pero que por otro lado no lo estaba utilizando para lo que realmente lo había empezado a estudiar: seguir estudiando computación. Entonces, decidí buscar un trabajo part-time, que me lleve sólo un rato del día en el que pueda programar y tener una comunicación en Inglés con gente del exterior.

Por suerte, ese trabajo lo encontré (en la empresa Anue) y me sentí muy cómodo con él. Estaba relacionado con la creación de sitios web en Django utilizando la plataforma de Facebook, ya que era una aplicación para Facebook. Terminó ese proyecto y empecé otro y otro. Mientras tanto seguía estudiando Inglés y estaba muy contento con mi progreso en ambas tareas.

Además, por otro lado estaba entrenando Circo como una actividad física principalmente. Aunque con el tiempo me di cuenta que era mucho más que eso para mí y que le quería dedicar más tiempo además de las prácticas semanales que teníamos. Así, me junté con unos compañeros de la escuelita de circo municipal y armamos un circo bajo el nombre de: “Circulando Circo Callejero” con el cuál meses más tarde me estaría yendo de gira por Entre Ríos (link 1, link 2, link 3 y link 4)

El tiempo siguió pasando, seguí estudiando, trabajando y entrenando circo. Empezaba a pensar que estaba viviendo un sueño. Que estaba estudiando algo que realmente me gustaba, que trabajaba en algo que también me gustaba y que había encontrado una actividad física (hice de todo en la vida y nunca seguí nada en este ámbito) y que encima me gustaba también. Era algo de película, no me podía estar pasando a mí, pero sin embargo hacía mucho tiempo que quería trabajar en un proyecto de Software Libre. Soñaba con eso, con publicar libremente todo el código que escribía y poder ayudar a todas aquellas personas que quieran ver cómo está hecho lo que yo hice. Quería ser más libre aún...

Hoy, Sábado 2 de Junio de 2012, se cumplen un mes y un día que hace que estoy trabajando en el proyecto OLPC (One Laptop Per Child – Una laptop por niño). Un proyecto Internacional de Software Libre con la idea de diseñar una plataforma de aprendizaje para los niños de todo el mundo en el ámbito escolar. ¿Qué más puedo pedir? Me encanta programar, me encanta el Software Libre, me estoy dando cuenta de que me gusta enseñar y que encima me paguen por hacerlo: “Es el sueño del pibe...”

“Tiempo y dedicación hacen al artista... También lo hacen al médico.”

Un día tristísimo

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Me la arrancaron de mi vida. Después de tantos años juntos (10 si no me equivoco), hoy 28 de Mayo se marchó, obligada por un abusador, un delincuente, mal educado y poco grato.

Te recordaré por siempre.

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Vos, el que me robó la guitarra. Sos un colorado / rubio / negro culiado hijo de puta. ¡Forro!